El debate sobre cuánto tiempo pueden durar realmente los chips de IA y las GPU se ha intensificado en las últimas semanas, con algunos inversores advirtiendo que los plazos de depreciación extendidos podrían inflar artificialmente las ganancias de las empresas tecnológicas. Pero según un nuevo informe de Bernstein, la polémica podría estar sobredimensionada.
El argumento bajista
Los escépticos argumentan que establecer períodos de depreciación de cinco a seis años para las GPU es demasiado optimista. Michael Burry, el inversor famoso por apostar contra la burbuja hipotecaria subprime, ha advertido que las grandes empresas tecnológicas podrían estar subestimando la depreciación al alargar la vida útil del equipamiento informático.
Al reducir los costes contables, las empresas pueden hacer que las ganancias parezcan más sólidas de lo que realmente son, advirtió Burry. Sus comentarios han avivado preocupaciones más amplias sobre si el auge de la IA está enmascarando riesgos contables en el sector.
La respuesta de Bernstein
La investigación de Bernstein contradice que estos temores estén "exagerados". La firma señala que los principales proveedores de servicios en la nube generalmente aplican métodos de depreciación precisos para el equipamiento de computación acelerada y no han tergiversado la vida útil de las GPU.
El informe reconoce que el valor de las GPU sí disminuye drásticamente en el primer año, principalmente debido a daños por rodaje y a la migración de cargas de trabajo de alto rendimiento a chips más nuevos. Pero después de esa caída inicial, los precios de reventa se estabilizan, y las GPU más antiguas siguen siendo útiles para tareas informáticas de baja intensidad. Esto hace que una vida útil de cinco a seis años sea tanto razonable como una práctica común.
La economía del hardware antiguo
Bernstein también señala que los costes operativos de las GPU más antiguas siguen siendo mucho más bajos que alquilar equipamiento comparable, lo que permite a los proveedores mantener la rentabilidad incluso con hardware de cinco años.
Además, los contratos a largo plazo entre los proveedores en la nube y los clientes pueden ayudar a transferir el riesgo de depreciación, asegurando que las caídas del hardware más rápidas de lo esperado no recaigan completamente en los proveedores.
El crecimiento del sector sigue intacto
A pesar del debate, Bernstein concluye que los supuestos sobre la depreciación de las GPU no están socavando el crecimiento del sector. La demanda de computación acelerada sigue siendo enorme, y el hardware más antiguo continúa desempeñando un papel para satisfacer esa demanda.
El informe subraya que no ha habido ninguna caída estructural en la demanda de reemplazo, lo que significa que el ciclo de actualización permanece intacto incluso cuando las empresas extienden los plazos de depreciación.
Reacción del mercado
La polémica pesó brevemente sobre Nvidia (NVDA-US), que cayó a alrededor de 184 dólares el lunes antes de que los cazadores de gangas intervinieran. La acción cerró en 186,60 dólares, con una caída del 1,88%. Los mercados en general también se suavizaron, con el Nasdaq Composite cayendo un 0,84% y el Índice de Semiconductores de Filadelfia bajando un 1,55%.
Conclusión
Mientras que los bajistas como Michael Burry advierten sobre riesgos contables, Bernstein argumenta que las prácticas de depreciación de las GPU son en gran medida sólidas. La visión de la firma es que las vidas útiles extendidas reflejan patrones de uso del mundo real y no suponen una amenaza importante para la rentabilidad del sector.
Para los inversores, la conclusión es clara: los debates sobre la depreciación pueden generar titulares, pero el ciclo del hardware de IA sigue siendo robusto, con una demanda que supera con creces las preocupaciones sobre los supuestos contables.