El Instituto Brookings ha emitido una advertencia preocupante: la revolución de la IA podría no solo remodelar los mercados financieros, sino también desencadenar un ciclo de auge y caída en los salarios, creando lo que los investigadores describen como una curva en forma de U invertida en los ingresos de los trabajadores.
Los salarios suben, luego bajan
El estudio, dirigido por Konrad Kording de la Universidad de Pensilvania y Ioana Marinescu de la Escuela de Política y Práctica Social de la Universidad de Chicago, utilizó simulaciones para modelar el impacto de la adopción de la IA. Sus hallazgos sugieren que los salarios inicialmente aumentan a medida que la productividad se dispara, pero una vez que la automatización se generaliza, la demanda de mano de obra humana disminuye.
Los trabajadores se ven entonces obligados a asumir roles de menor valor añadido, borrando las ganancias anteriores. Incluso cuando los salarios caen, la producción total continúa creciendo, aunque los beneficios se inclinan fuertemente hacia el capital en lugar del trabajo.
Saturación de inteligencia
Los investigadores describen esta dinámica como "Saturación de Inteligencia". La IA mejora la capacidad intelectual de la economía, pero sus ganancias eventualmente se ralentizan debido a los límites de la colaboración humano-máquina y la dependencia de herramientas físicas en el trabajo del mundo real.
El estudio de Brookings rechaza escenarios extremos de "prosperidad ilimitada" o "desempleo masivo". En cambio, enfatiza un riesgo más matizado: declive salarial a largo plazo incluso cuando aumentan la productividad y los beneficios corporativos.
Recomendaciones de política
Para mitigar los riesgos, los autores proponen tres medidas:
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Ralentizar la automatización: Regular proactivamente el ritmo de adopción para evitar perturbaciones repentinas en el mercado laboral.
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Invertir en capital físico: Ampliar el gasto en equipos e infraestructura para mantener la productividad junto con la IA.
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Gravar la sustitución de servicios virtuales: Imponer un impuesto especial a los servicios en línea que desplazan a las industrias offline, haciendo eco a la propuesta de "impuesto a los robots" del senador Bernie Sanders.
El objetivo es evitar que la IA vacíe el ecosistema industrial y equilibrar la innovación con la equidad social.
Preocupaciones distributivas
El estudio también destaca los riesgos de desigualdad. Si bien la IA podría impulsar los precios de las acciones y los beneficios corporativos, sus dividendos podrían concentrarse en hogares adinerados y grandes empresas. Esa concentración limitaría la capacidad de la IA para impulsar un gasto de consumo amplio, dejando a muchos trabajadores enfrentando ingresos reducidos y degradación laboral.
Implicaciones más amplias
Los hallazgos llegan en un momento en que los responsables políticos están lidiando con cómo regular la rápida expansión de la IA. Para las empresas, la investigación subraya la importancia de equilibrar las ganancias de eficiencia con la sostenibilidad de la fuerza laboral. Para los gobiernos, plantea preguntas sobre tributación, redistribución y el ritmo de la automatización.
Como señala Brookings, las fluctuaciones salariales en la era de la IA no son anomalías sino consecuencias naturales de transferir tareas intelectualmente intensivas de humanos a máquinas. Sin intervención, la curva salarial en forma de U podría convertirse en una característica definitoria del próximo ciclo económico.
Conclusión
La IA está preparada para ofrecer enormes ganancias de productividad, pero el estudio de Brookings advierte que los trabajadores podrían no compartir equitativamente los beneficios. A menos que los responsables políticos actúen, la crisis salarial de la IA podría dejar que la mano de obra soporte el peso del progreso tecnológico: producción estable, rendimientos del capital en aumento, pero salarios en declive.