Los mercados despertaron el lunes con un renovado optimismo sobre una posible tregua comercial entre EE.UU. y China, pero los analistas de Macquarie Bank están enfriando la idea de que un acuerdo integral esté cerca.
La última chispa provino de un acuerdo marco alcanzado en los márgenes de la Cumbre de la ASEAN, que será revisado más adelante esta semana cuando el presidente Trump y el presidente Xi Jinping se reúnan en Corea del Sur. El acuerdo suspende los nuevos aranceles estadounidenses planificados y otorga a Pekín otro año para endurecer las restricciones a la exportación de minerales de tierras raras—insumos críticos para la tecnología electrónica y de defensa.
Funcionarios estadounidenses, incluidos el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el representante comercial, Jamieson Greer, describieron el acuerdo como "constructivo". Pekín, sin embargo, fue más cauteloso, calificándolo solo como un "consenso preliminar".
Macquarie: No lo llamen un avance
En su último informe, Macquarie advirtió que, si bien las conversaciones de alto nivel pueden retrasar la escalada, es poco probable que resuelvan las grietas estratégicas entre Washington y Pekín.
"Seguimos siendo escépticos de que se pueda alcanzar un acuerdo integral—uno que aborde permanentemente todos los temas estratégicos, incluidos el comercio, la transferencia de tecnología y Taiwán—en el corto plazo", escribió el banco.
Macquarie señaló la historia como guía. "Acuerdos preliminares" similares han colapsado antes, más notablemente el acuerdo comercial de Fase Uno de 2019, que se deshizo en medio de disputas sobre aplicación y cumplimiento.
Lo que está sobre la mesa
Por ahora, EE.UU. está presionando a China para que:
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Amplíe las compras de soja
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Facilite ciertos controles de exportación
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Colabore en las cadenas de suministro de tierras raras
Pero las dos partes siguen en desacuerdo sobre temas más espinosos, incluidas las operaciones de TikTok en EE.UU., los controles del fentanilo y—el más sensible de todos—Taiwán.
Wall Street celebra, pero los riesgos persisten
El S&P 500 alcanzó un nuevo máximo con la noticia, ya que los inversores apuestan a que incluso una pausa temporal en las tensiones comerciales podría respaldar las acciones. Pero Macquarie advirtió que este optimismo ya está descontado en las valoraciones bursátiles.
Con aranceles del 30% sobre los productos chinos aún vigentes, el banco argumentó que un "gran acuerdo" sigue siendo una perspectiva lejana. "Esperamos que el entusiasmo disminuya gradualmente", dijo Macquarie, aconsejando a los inversores que no esperen un progreso duradero sin concesiones tangibles de ambas partes.
El panorama general
Las apuestas son altas. Las llamadas acciones tecnológicas de las "Siete Grandes" han impulsado gran parte de las ganancias del S&P este año, y cualquier interrupción en las cadenas de suministro globales podría extenderse por los mercados. Mientras tanto, las tierras raras siguen siendo un punto de conflicto estratégico, ya que tanto Washington como Pekín son conscientes de su importancia para todo, desde teléfonos inteligentes hasta sistemas de misiles.
Por ahora, el mercado celebra una tregua. Pero como nos recuerda Macquarie, una tregua no es un tratado—y el camino hacia un verdadero acuerdo comercial entre EE.UU. y China sigue siendo largo y accidentado.