Con el presupuesto federal a punto de expirar el 30 de septiembre y sin acuerdo aún sobre un proyecto de ley de financiación temporal, los inversores se preparan para interrupciones que podrían propagarse por los mercados.
Plan de contingencia del Departamento de Trabajo
En un plan de contingencia de 73 páginas publicado la semana pasada, el Departamento de Trabajo indicó que su objetivo es garantizar que las agencias puedan suspender programas y operaciones de manera ordenada si se produce un cierre. El plan deja claro que la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) detendrá todas sus operaciones, lo que significa que no se publicarán datos económicos programados hasta que se restaure la financiación.
Eso incluye el informe de nóminas no agrícolas, uno de los indicadores más seguidos de la salud económica estadounidense. El momento es especialmente delicado, ya que datos recientes han mostrado una fuerte desaceleración en la creación de empleo. También está en riesgo el informe semanal de solicitudes de subsidio por desempleo del departamento, otro indicador clave de las condiciones del mercado laboral.
Los datos del IPC también en riesgo
El cierre también podría retrasar la publicación del Índice de Precios al Consumidor (IPC), programado para el 15 de octubre. Este informe es la última lectura importante de inflación antes de la reunión de política del 28 al 29 de octubre de la Reserva Federal, lo que lo convierte en un insumo crucial para las decisiones sobre tasas de interés.
Sin los datos del IPC, la Fed podría tener que basarse en información incompleta o desactualizada mientras evalúa su próximo movimiento. El banco central recortó las tasas a principios de este mes, pero sigue atrapado entre la desaceleración del crecimiento del empleo y una inflación persistentemente alta.
Impacto más amplio en los datos económicos
La BLS normalmente publica alrededor de una docena de informes cada mes, que cubren desde precios de importación y exportación hasta tendencias salariales y de gasto de los consumidores. Según el plan, no solo se suspenderán los nuevos informes, sino que también se detendrá la recopilación de datos para encuestas en curso.
Eso significa que incluso después de que termine un cierre, podría haber retrasos en la producción de estadísticas precisas. El plan también señala que el sitio web de la BLS no se actualizará durante el cierre, y cualquier problema técnico quedará sin resolver.
El enfrentamiento político aumenta las apuestas
El presidente Donald Trump tiene programado reunirse con líderes del Congreso de ambos partidos en la Casa Blanca en un último esfuerzo por evitar un cierre. Pero persisten profundas divisiones, particularmente sobre subsidios de atención médica, lo que genera preocupaciones de que una interrupción de la financiación pueda ser inevitable.
Para los mercados, la preocupación inmediata es la pérdida de datos económicos oportunos. Inversores, analistas y responsables políticos dependen en gran medida de los informes del Departamento de Trabajo para evaluar la salud de la economía y anticipar la política de la Fed. Sin ellos, la incertidumbre podría aumentar, alimentando potencialmente la volatilidad en acciones, bonos y divisas.
Conclusión
Si el gobierno cierra, el informe de nóminas no agrícolas, las solicitudes de subsidio por desempleo y los datos del IPC quedarán suspendidos, privando a inversores y a la Fed de información crítica en un momento crucial. Aunque históricamente los cierres gubernamentales han sido más un drama político que un shock económico duradero, la ausencia de datos nuevos podría complicar la toma de decisiones y aumentar la inquietud en los mercados.